lunes, 30 de noviembre de 2009

STURM UND DRANG

En un mundo liderado por las estrictas normas del deber, la razón in situ, ya se podía presentir el germen de un movimiento revolucionario. Lo que movía al individuo no podía ser, de ningún modo, la moralidad y el deber, que, aun enfocados desde la renovación continua y el progreso, no revelaron el carácter intrínseco de la persona y la época. Solo volviendo a la esencia de la persona, a sus raíces naturales, a su subjetividad personal, a su expresión sincera, se podía elaborar el arte más puro.

Lo que defendía J. Georg Hamann era tan solo una vuelta al sentimentalismo incondicionado. El romántico creador poeta que todo lo siente y todo lo ofrece en su obra. La literatura es pues, un lenguaje del alma, la forma más cercana de conocer la extensión de la misma.

¿Pero cómo se expresa el alma? El lenguaje no es más que la forma de delatar nuestros pensamientos más personales, su reflejo. Es el sonido de la palabra el que exterioriza el lenguaje interno. De forma, que la lectura más completa que se ofrece en la literatura consiste en escuchar, contar los silencios, leer, interpretar al hombre.

La sociedad y sus convencionalismos actuarían en detrimento de la creatividad que, en última instancia, alimentaría la libertad de expresión. Cuando uno se da cuenta de que expresa lo que desea es totalmente libre y transparente. Sin embargo, el romanticismo ya no se lleva, la gente no vive por lo que sueña, pero tampoco sueña lo que vive. La mentalidad que rige nuestra cosmovisión se centra en seguir el tren que nunca se para, en completar los sutiles puntos que el deber marca. La responsabilidad de ser parte de la sociedad a veces termina por pesar demasiado.

La cuestión no es tan sencilla como la pregunta ¿somos lo que queremos ser o lo que los demás hacen de nosotros? ¿Buscamos lo que queremos o creemos querer lo que nos hacen buscar?






Sturm und Drang (tormenta e ímpetu)

domingo, 15 de noviembre de 2009

Sentires de ser XXI

Bienvenidos a mi farragosa historia en notas sobre papel de plata…

Vidas pintadas a carboncillo de ilusiones que roban la razón… ¿Qué es? ¿Por qué? ¿Qué necesidad tiene de ser? Para algunos tan simple, tan sencillo, tan vacuo….y sin embargo, tan real. Y por mucho que pienso, definición exacta no es posible, si no tenemos en cuenta a cada individuo como ser único e inimitable y el marco temporal en el que se mueve, como ficha de ajedrez. La cuestión resulta ser inabordable, inalcanzable, sin solución matemática posible, real o universal.

Y si tan distante de ser verdadero se encuentra, ¿qué propiedad magnética te atrapa? Pensemos…o quizás estemos equivocados, no pensemos, dejémonos llevar, ¡flotemos! Elevémoslos sobre el nivel del mar y gritemos, confesemos a los cuatro vientos lo que nos atrapa y nos hace vibrar… Sin lugar a dudas, a estas alturas, cada vez soy más consciente de lo que hablo, tanto como el osado lector.

Cómo definir el sentimiento supremo del ser, la justa causa del ser en muchas culturas y religiones. ¿Qué es el amor? Esta palabra tan sencilla de decir, tan difícil de definir. Perderse en un vaso de agua, sentirse cómodo en la irracionalidad de lo inexplicable. Tanto tiempo buscando una definición, que solo sé que cuanto más lo pienso más desconozco. Pero dicha palabra, solo desde mis ojos, tiene un significado real atemporal, aunque la historia nos esté demostrando lo contrario.

¿A qué llamamos exigencia natural? A lo que es propio de los hombres según su naturaleza, y que si se utiliza mal, acaba estropeando su propia naturaleza. Esto me da mucho que pensar sobre los valores que realmente nos son inherentes por nuestra simple definición de hombres. Me vuelco en mi propio logos y me pierdo en el enigma de un balbuceo constante. ¿Dónde empezar a buscar su significado?

En nuestra sociedad el amor es la más cierta represtación de algo constante, numeroso y asequible, donde una persona siente por otra lo suficiente como para compartir su tiempo y sacar el beneficio que cree le es propio. ¡Qué derroche de sentimientos si algo tan hermoso se encajara en una definición tan triste! Me imagino como toda una sociedad moldeada a imagen y semejanza aspira a algo que le venden como el pan de cada día. La mayoría de la gente nunca sabrá lo que es el amor; sin embargo, creerán haberlo encontrado en su máxima expresión, y todos lograrán ser por un tiempo casi infinito muy felices. Todo con una sencilla explicación, a lo que se desconoce no se puede aspirar; y por hoy solo aspiraremos a lo que se nos vende por mayoría estúpida. Estúpida mayoría sin criterio, que confirma mi teoría de que no hay ninguna idea por absurda que sea que los hombres no estén dispuestos a aceptar si es general. Pero esto es harina de otro costal.

Hoy solo haré referencia a una mínima parte de un vasto significado que me parece esencial en su entendiendo y que, sin embargo predomina en mis observaciones de la realidad. Esto es, la diferencia entre el amor y el enamoramiento… ¡Vulnerables criaturas todas, ¿qué os hace pensar que seréis la próxima diana de la flecha de Cupido?! El amor hace referencia a la manifestación de un acto de voluntad, de ceder por otra persona, de hacer su voluntad por cuestiones de afecto incondicionado. Ese es el amor en su máxima expresión. Algo que por supuesto, puede existir con o sin sentimentalismo. Existen muchos tipos de amor que pueden ser confundidos por su extensión semántica. Pero si me refiriera concretamente al sentimentalismo tendría que definir el concepto de enamoramiento… sentimiento finito, volátil, que te hace creer desear irracionalmente bajo unos preceptos que se "consideran" atemporales (craso error) y que puede existir sin amor como un objeto de placer.

Durante los años 60 el mundo vivió la máxima expresión del “amor” universal, enclavado bajo el título de revolución sexual. Lo que nos lleva indiscutiblemente a asumir una actitud de amor al prójimo sin un conociendo de la particularidad individual, tan allá como lo que el amor libre te permitiera llegar. Dicho de otra forma, el amor libre significaba la separación de la actividad sexual del compromiso. Por definición, esto no era amor, sino libertad de la represión marcada por un periodo histórico entonces revolucionario. Más tarde, allá por los anos 80 la movida madrileña fue una fiel representante del problema que ya estaba en el horno en los años anteriores…

Esta vez no solo se pierde la noción de amor, si no también la de enamoramiento, ya nada es necesario para “querer” a una persona.

La pregunta es, ahora, en los tiempos que corren ¿somos una consecuencia de las anteriores generaciones? ¿Somos capaces de saber lo que sentimos? ¿Sabemos discernir entre las diferentes connotaciones históricas del concepto de amor? ¿Cuál de ellas representamos? ¿Estamos siendo coherentes con nuestro criterio, o formamos parte de la corriente del aceptar todo a cualquier precio si es general?

Pero somos débiles, y somos humanos, y como tales, erramos, y somos capaces de tropezarnos dos veces con la misma piedra. No sabemos lo que queremos, o si lo que queremos es lo que necesitamos o si esta dentro de la racionalidad o la moralidad. No sabemos absolutamente nada, y por eso nos arrastramos como un río que erosiona las piedras de su cauce. No hay criterio de veracidad porque experimentamos con nuestro propio ser, dentro de cánones establecidos por lo incontrolable. El hombre es la manifestación más acertada de la incertidumbre absoluta, de la paradoja, de la impredecibilidad y quizás sea eso lo que lo hace tan interesante. Lo único que parece importar, después de todo, no es ya el hecho de si somos víctimas del amor o del enamoramiento, por ejemplo, sino de si lo que tenemos es lo que creemos buscar, no lo que el mundo obliga tan sutilmente a aceptar, sino lo que termina de dar coherencia al individuo en “su” sociedad particular.

Como ya he dicho desde el principio, el amor resulta indefinible, indescifrable, tan caótico como el propio hombre. Si no somos capaces de tirar los muros mentales que tan desinteresadamente nos construyen partiremos en barco de guerra y sobre mareas vivas hacia la dudosa ataraxia del siglo XXI.






PD: Dedicado a todos aquellos que aspiran a alcanzar el AMOR con su cuatro letras

domingo, 8 de noviembre de 2009

Anderswelt warum nicht kennen?

Bei dem Brunnen tief im Walde,


nah beim alten Keltenschrein,

hab ich sie schon oft betrachtet,

sah ich sie im matten Schein.



Sie kommen lautlos,

justemang in dem Moment,

wenn weder Tag noch Nacht,

wenn Mond und Stern am Firmament.



Es sind nur Schatten, manchmal tierisch,

manchmal menschlicher Gestalt,

Manchmal durchaus furchterregend,

mal von schöner Wohlgestalt.



Sie streifen für den Bruchteil,

für den kurzen Augenblick,

durch unsre Welt und unser Leben,

lassen eine Spur zurück.





Zwischen allen Zeiten,

zwischen Welten schlägt mein Herz -

himmelwärts...



Dreimal tanz im Sonnensinn,

um die alte Stätte hin!

Beim dritten Mal wird offen stehen

die Anderswelt - Du wirst sie sehen.

Tanz dreimal im Sonnensinn

um die alte Stätte hin!

Beim dritten Mal wird offen stehen

die Anderswelt - Du wirst sie sehen.





Es ist die Idee von Farben,

und die Schönheit ihrer Welt,

die wie die Klänge eines Liedes hallen,

übers freie Feld.



Es ist wie der Klang der Brandung,

wie der Felsen, der sie bricht.

Die Natürlichkeit der Dinge,

die Ursprünglichkeit, die spricht.



Zwischen allen Zeiten,

zwischen Welten schlägt mein Herz -

himmelwärts...

lunes, 2 de noviembre de 2009

El éxito comienza por la voluntad

Si piensas que estás vencido, lo estarás.

Si piensas que no te atreves, no lo harás.

Si piensas que te gustaría ganar, pero no

puedes, no lo lograrás.

Si piensas que perderás, ya has perdido,

porque en el mundo encontrarás,

que el éxito comienza con la voluntad del

hombre.



Todo está en el estado mental.

Porque muchas carreras se han perdido

antes de haberse corrido,

y muchos cobardes han fracasado,

antes de haber su trabajo empezado.



Piensa en grande y tus hechos crecerán.

Piensa en pequeño y quedarás atrás.

Piensa que puedes y podrás.

Todo está en el estado mental.



Si piensas que estás aventajado, lo estás.

Tienes que pensar bien para elevarte.

Tienes que estar seguro de ti mismo,

antes de intentar ganar un premio.



La batalla de la vida no siempre gana

el hombre más fuerte, o el más ligero,

porque tarde o temprano, el hombre que gana,

es aquel que cree poder hacerlo.



Rudyard Kipling



PD: Extracción del día 31/07/08 de mi cuaderno de bitácora. Triacastela.

Cuando parecía que todo quedaba por encima de uno, el camino continuaba, y la mejor forma de resolver el problema era seguir caminando. El camino parecía eterno, pero cada paso era una nueva motivación para continuar. Al cuarto día lo que fue una dificultad se convirtió en un reto, el reto fue la esperanza. Y así, cada peregrino amaneció como cualquier otro día de su vida, con un bastón en la mano y una caja de tiritas en la mochila. Porque no hay batalla más dura que el duelo contra uno mismo. Porque cuando nuestra fuerza de voluntad se pone pesada, no hay Pepito Grillo que le diga basta. Porque nos sorprendería saber lo resistentes y perturbados que somos. Y así sin más, y con una sonrisa radiante, hicimos la promesa de que ningún día sería el último hasta que no alcanzáramos nuestro objetivo.









"Fue otro camino rápido, con pocos problemas. Todo se lo debemos al chocolate reparador, ya que los cruceiros parecieron martirizarnos un poco más de lo previsto. Teníamos a una pilgrim lesionada, con tendinitis y tuvimos que hacer tropecientas paradas para que la muller acertara con las tiritas; desafortunadamente, eso no llegó a ocurrir. Un sutil empanamiento envolvía nuestro camino bajo la niebla y bosque engañado con chinarro. Solo tengo que decir para el recuerdo: "A mi donde me roza y por tanto me voy a proteger es la cabeza del primer metatarsiano" y la de "Yo sin la ciática, me iba con la mochila militar hasta París". Fue un camino cuanto menos interesante. Pero lo que mayor mención merece son los primeros kilómetros de travesía, aquellos bosques de the lord of the rings en espesa niebla y regados a modo de lluvia por un rocío impertinente. Robles, hayas y olmos y algunos pinos enredados en masas telaráñicas y tremendas subidas que hacían aparecer a los peregrinos como si vencedores de una guerra se trataran. Sin embargo, al caer el sol, desapareció el aquelarre."


" Sed aequam memento rebus in arduis servare mentem "