Bienvenidos a mi farragosa historia en notas sobre papel de plata…
Vidas pintadas a carboncillo de ilusiones que roban la razón… ¿Qué es? ¿Por qué? ¿Qué necesidad tiene de ser? Para algunos tan simple, tan sencillo, tan vacuo….y sin embargo, tan real. Y por mucho que pienso, definición exacta no es posible, si no tenemos en cuenta a cada individuo como ser único e inimitable y el marco temporal en el que se mueve, como ficha de ajedrez. La cuestión resulta ser inabordable, inalcanzable, sin solución matemática posible, real o universal.
Y si tan distante de ser verdadero se encuentra, ¿qué propiedad magnética te atrapa? Pensemos…o quizás estemos equivocados, no pensemos, dejémonos llevar, ¡flotemos! Elevémoslos sobre el nivel del mar y gritemos, confesemos a los cuatro vientos lo que nos atrapa y nos hace vibrar… Sin lugar a dudas, a estas alturas, cada vez soy más consciente de lo que hablo, tanto como el osado lector.
Cómo definir el sentimiento supremo del ser, la justa causa del ser en muchas culturas y religiones. ¿Qué es el amor? Esta palabra tan sencilla de decir, tan difícil de definir. Perderse en un vaso de agua, sentirse cómodo en la irracionalidad de lo inexplicable. Tanto tiempo buscando una definición, que solo sé que cuanto más lo pienso más desconozco. Pero dicha palabra, solo desde mis ojos, tiene un significado real atemporal, aunque la historia nos esté demostrando lo contrario.
¿A qué llamamos exigencia natural? A lo que es propio de los hombres según su naturaleza, y que si se utiliza mal, acaba estropeando su propia naturaleza. Esto me da mucho que pensar sobre los valores que realmente nos son inherentes por nuestra simple definición de hombres. Me vuelco en mi propio logos y me pierdo en el enigma de un balbuceo constante. ¿Dónde empezar a buscar su significado?
En nuestra sociedad el amor es la más cierta represtación de algo constante, numeroso y asequible, donde una persona siente por otra lo suficiente como para compartir su tiempo y sacar el beneficio que cree le es propio. ¡Qué derroche de sentimientos si algo tan hermoso se encajara en una definición tan triste! Me imagino como toda una sociedad moldeada a imagen y semejanza aspira a algo que le venden como el pan de cada día. La mayoría de la gente nunca sabrá lo que es el amor; sin embargo, creerán haberlo encontrado en su máxima expresión, y todos lograrán ser por un tiempo casi infinito muy felices. Todo con una sencilla explicación, a lo que se desconoce no se puede aspirar; y por hoy solo aspiraremos a lo que se nos vende por mayoría estúpida. Estúpida mayoría sin criterio, que confirma mi teoría de que no hay ninguna idea por absurda que sea que los hombres no estén dispuestos a aceptar si es general. Pero esto es harina de otro costal.
Hoy solo haré referencia a una mínima parte de un vasto significado que me parece esencial en su entendiendo y que, sin embargo predomina en mis observaciones de la realidad. Esto es, la diferencia entre el amor y el enamoramiento… ¡Vulnerables criaturas todas, ¿qué os hace pensar que seréis la próxima diana de la flecha de Cupido?! El amor hace referencia a la manifestación de un acto de voluntad, de ceder por otra persona, de hacer su voluntad por cuestiones de afecto incondicionado. Ese es el amor en su máxima expresión. Algo que por supuesto, puede existir con o sin sentimentalismo. Existen muchos tipos de amor que pueden ser confundidos por su extensión semántica. Pero si me refiriera concretamente al sentimentalismo tendría que definir el concepto de enamoramiento… sentimiento finito, volátil, que te hace creer desear irracionalmente bajo unos preceptos que se "consideran" atemporales (craso error) y que puede existir sin amor como un objeto de placer.
Durante los años 60 el mundo vivió la máxima expresión del “amor” universal, enclavado bajo el título de revolución sexual. Lo que nos lleva indiscutiblemente a asumir una actitud de amor al prójimo sin un conociendo de la particularidad individual, tan allá como lo que el amor libre te permitiera llegar. Dicho de otra forma, el amor libre significaba la separación de la actividad sexual del compromiso. Por definición, esto no era amor, sino libertad de la represión marcada por un periodo histórico entonces revolucionario. Más tarde, allá por los anos 80 la movida madrileña fue una fiel representante del problema que ya estaba en el horno en los años anteriores…
Esta vez no solo se pierde la noción de amor, si no también la de enamoramiento, ya nada es necesario para “querer” a una persona.
La pregunta es, ahora, en los tiempos que corren ¿somos una consecuencia de las anteriores generaciones? ¿Somos capaces de saber lo que sentimos? ¿Sabemos discernir entre las diferentes connotaciones históricas del concepto de amor? ¿Cuál de ellas representamos? ¿Estamos siendo coherentes con nuestro criterio, o formamos parte de la corriente del aceptar todo a cualquier precio si es general?
Pero somos débiles, y somos humanos, y como tales, erramos, y somos capaces de tropezarnos dos veces con la misma piedra. No sabemos lo que queremos, o si lo que queremos es lo que necesitamos o si esta dentro de la racionalidad o la moralidad. No sabemos absolutamente nada, y por eso nos arrastramos como un río que erosiona las piedras de su cauce. No hay criterio de veracidad porque experimentamos con nuestro propio ser, dentro de cánones establecidos por lo incontrolable. El hombre es la manifestación más acertada de la incertidumbre absoluta, de la paradoja, de la impredecibilidad y quizás sea eso lo que lo hace tan interesante. Lo único que parece importar, después de todo, no es ya el hecho de si somos víctimas del amor o del enamoramiento, por ejemplo, sino de si lo que tenemos es lo que creemos buscar, no lo que el mundo obliga tan sutilmente a aceptar, sino lo que termina de dar coherencia al individuo en “su” sociedad particular.
Como ya he dicho desde el principio, el amor resulta indefinible, indescifrable, tan caótico como el propio hombre. Si no somos capaces de tirar los muros mentales que tan desinteresadamente nos construyen partiremos en barco de guerra y sobre mareas vivas hacia la dudosa ataraxia del siglo XXI.
PD: Dedicado a todos aquellos que aspiran a alcanzar el AMOR con su cuatro letras