Antes de que existieran las redes sociales, éramos personas
sociales. Antes, nuestro tiempo pertenecía a la gente que queríamos y
valorábamos. Y además escribíamos cartas. Nuestro tiempo era dedicado a alguien
sin ser interrumpido y saturado por otras conversaciones o noticias que
interrumpen el momento maravilloso que compartes con alguien. Echo de menos
esas relaciones. Echo de menos las sonrisas, las dedicatorias y los cuentos que
intercambiábamos cada día. Y es cierto, sí, estoy nostálgica. He abierto las
cajas de pandora de mi armario y he visto fuegos artificiales de vivencias,
experiencias y sentimientos fugaces y duraderos. He tocado cartas, postales, regalos,
notas, fotos, historias infinitas… ¿Dónde ha quedado este mundo? Y lo que es
más importante, ¿cómo puedo recuperarlo?