Lo que defendía J. Georg Hamann era tan solo una vuelta al sentimentalismo incondicionado. El romántico creador poeta que todo lo siente y todo lo ofrece en su obra. La literatura es pues, un lenguaje del alma, la forma más cercana de conocer la extensión de la misma.
¿Pero cómo se expresa el alma? El lenguaje no es más que la forma de delatar nuestros pensamientos más personales, su reflejo. Es el sonido de la palabra el que exterioriza el lenguaje interno. De forma, que la lectura más completa que se ofrece en la literatura consiste en escuchar, contar los silencios, leer, interpretar al hombre.
La sociedad y sus convencionalismos actuarían en detrimento de la creatividad que, en última instancia, alimentaría la libertad de expresión. Cuando uno se da cuenta de que expresa lo que desea es totalmente libre y transparente. Sin embargo, el romanticismo ya no se lleva, la gente no vive por lo que sueña, pero tampoco sueña lo que vive. La mentalidad que rige nuestra cosmovisión se centra en seguir el tren que nunca se para, en completar los sutiles puntos que el deber marca. La responsabilidad de ser parte de la sociedad a veces termina por pesar demasiado.
La cuestión no es tan sencilla como la pregunta ¿somos lo que queremos ser o lo que los demás hacen de nosotros? ¿Buscamos lo que queremos o creemos querer lo que nos hacen buscar?
Sturm und Drang (tormenta e ímpetu)

2 comentarios:
El arte es la forma más intensa de individualismo que el mundo ha conocido.
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