Etimológicamente, el término delirio, viene del latín "de-lirare", que significa salir del surco al labrar la tierra. La palabra ha evolucionado para significar la creencia que "se sale" de la norma establecida por el grupo de pertenencia social. En el lenguaje diario, describe una creencia que es falsa, extravagante o derivada de un engaño.
El delirio, o idea delirante, debe cumplir varios requisitos:• ser una idea firmemente sostenida pero con fundamentos lógicos inadecuados.
• ser incorregible con la experiencia o con la demostración de su imposibilidad.
• ser inadecuada para el contexto cultural del sujeto que la sostiene.
Por sus características, resulta un recurso sencillo como leimotiv de cualquier contexto literario: el mundo de las ilusiones, el mundo de la fantasía; en resumen, el mundo de los sueños y la magia. Pero ¿hasta qué punto real? Digamos que nuestra sociedad estricta nos empuja a ser marionetas del propio sistema, que como tal y para el óptimo funcionamiento, necesita de peones que pongan en marcha las tareas propias e ineludibles de la vivencia y convivencia. En contraposición, y como escapada a esta definición, el delirio recreativo supone una salida fácil, el denominado margen de la “evaporación mental”, que siempre resulta un refugio para cualquier usuario de la imaginación per se.
¿Estaría Alicia perdida en un país maravilloso? ¿O quizás en su propio delirio? Eso depende de los límites subjetivos de cada uno. La opinión es tan heterogénea como el propio genoma del hombre. Hasta dónde estarían dispuestas a llegar nuestras cabezas, es algo que depende íntegramente del cada uno y de las circunstancias externas que alimenten esas ansias de imaginación descontrolada.
Ciertos días parecen propensos al delirio anárquico y desestructurado, sugestionados por el boom de acontecimientos de la realidad inmediata; mientras otros, son el ejemplo más claro de razón pura y visión objetiva de la persona en su marco de influencia. Todo depende de nuestras mitades corticales, cuál dejo yo que me domine en qué momento. Si decido que me gobierne el libre albedrío, será mi cerebro derecho el coordinador de mis estudios y deberes, entonces, ocurre la desgracia.
Desgraciadamente, el libre albedrío, es el fenómeno gobernante del medio. No hablo pues de anarquía social, sino de anarquía mental. Todo circuito neuronal enmarañado de una forma característica y definitoria es lo que configura el grado de anarquía mental de nuestro yo, lo que hace que este sea más o menos soñador, y en último término más o menos delirante. Sin embargo, aquí matizo entre los términos, siendo el delirio una patología mental o un recurso literario en última instancia. El sueño, como compendio de necesidades vitales del hombre que le individualizan del resto.
Dentro de los delirios, ahora sí, se podría hacer merecida referencia al siguiente: el delirio de grandeza, una enfermedad psicológica, de la rama de la paranoia, que consiste en creerse falsamente un personaje poderoso o importante y comportarse como tal. Dejando a Lewis Carroll y su mundo a un lado, se puede llegar al más cercano concepto de delirio en persona conocida, ¿o tú no has escuchado al afamado presidentillo venezolano hablar al más puro estilo cowboy de Texas con los ministros y ministerios de medio mundo, como sí de Simón Bolivar se tratase? Quizás es que dentro del mundo del poder y la demagogia el delirio de grandeza esté al alza. Es más, ¿no estamos liderados por un iluminado que cree hacernos salir del traspiés del siglo desde el mundo del delirio sin conexión alguna con la realidad? Porque si es así, más conveniente sería la visita al psicólogo que al congreso. Pero sí, estoy harta. Harta de escuchar y solo poder asentir, de escuchar y solo poder aceptar, de luchar y solo perder el tiempo. ¿No estás harto de ver cómo las cosas deberían ser y no lo son? Trascendencia insensata. Más me valiera ser ciega y no ver lo que veo. De libro.
Remitente: Salamanca, Salamanca, renaciente maravilla, académica palanca de mi visión de Castilla... La Universidad de Salamanca, la UNIVERSIDAD DE SALAMANCA Por dios! (la usal para todos los que la vivimos en carne y hueso) una institución centenaria, casi milenaria, cuna de tantos tantísimos ilustres escritores y pensadores de nuestra historia, pero ahora ¡Muera la inteligencia! ¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales! ¿En qué broma vivimos? La representación académica por excelencia a escala nacional va perdiendo sus pétalos como si de una rosa en mitad de un vendaval se tratase. Falta de organización, falta de medios para obtener información, heterogeneidad de las facultades, falta de acuerdos interdisciplinares, falta de recursos, personajillos que por tener un título se creen dioses o líderes o qué sé yo y caminan con la cabeza tan alta que sus pies no tocan el suelo, cuando, después de días de súplicas, se dignan a dirigir la palabra a los plebeyos; y por supuesto, nunca hay responsables... La petición y tramitación del más sencillo de los papeleos burocráticos, como puede ser el de una Beca Erasmus, corre 100% por la capacidad de ingenio del estudiante. Y quizás sea justamente esa la formación de hoy en día, la no formación, la in-formación, la de-s-formación.

1 comentario:
Feliz no cumpleaños
Feliz Feliz no cumpleaños te doy te doy
Feliz Feliz no cumpleaños te doy te doy
Si nadie se interpone lo debemos celebrar
Feliz feliz no cumpleaños te doy
Cumplimos años tan solo
Un dia, un dia y nadamas
Los otros 364 dias Del año
No cumpleaños esos dias son
Feliz feliz no cumpleaños el dia de hoy
Feliz feliz no cumpleaños a mi y a ti
Si nadie se interpone lo debemos celebrar
Feliz feliz no cumpleaños te doy
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