“Esta bebida de Satanás es tan deliciosa que sería una pena dejarla para los infieles…Deberíamos echar de ella a Satanás y convertirla en una bebida cristiana mediante el bautismo”
(Papa Clemente VIII)
Como chaparrón de agua fría, como bofetada en medio de la vigilia y el sueño, como una coz de mula en medio del culo y la noche, así eres, oh, adusto elíxir de los dioses, atezado brebaje de esplendor huracanado, oh, mágica poción que desencadenas a la musa que duerme en mi circular mazmorra. Verbo activo de mis largas horas, sol divino de mis oscuros días, fusta de amargas gotas, bésame con tu aliento y tu rejuvenecedora llama despertadora.
(Ernesto Con)
Tengo tu mismo color. Y tu misma procedencia. Somos aroma y esencia y amargo es nuestro sabor. Tú viajaste a Nueva Cork con visa en Bab-el-Mandeb, yo mi Trópico crucé De Abisinia a las Antillas. Soy como ustedes semillas. Son un grano de café.
(Nicomedes Santa Cruz)
Sin más que tu compañía, desde las altas primeras horas, aún en las noches frías, eres lo amargo del día con lo dulce de la miel. Escondes bajo tu influjo la condena más aceptada, prisionero de mis alboradas, la carta más condenada, mi sonrisa y tu pincel.
(Yonki del café)
No hay comentarios:
Publicar un comentario