domingo, 24 de octubre de 2010

Simbología




Me encanta este grupo, hacia tiempo que no lo escuchaba… De vez en cuando hago una especie de chequeo, saco toda música que voy acumulando y me acuerdo de cuando la escuchaba, la vuelvo a poner y siento de repente cómo era todo cuando esas melodías corrían por mi cabeza. Es genial retomar momentos, es la forma más auténtica que tengo de “agarrarme” al pasado, de saber que forma parte de mí.

Otras veces simplemente prefiero coger toda aquella música, meterla en una nueva carpeta que ponga “x año” y esconderla en algún lado como si fuera una sorpresa dentro de mi ordenador, esperando que algún día aparezca cuando abra algún documento, sin más pretensión que esa.

Sin embargo, hoy es un día nublado y gris, un típico domingo de noviembre. Hoy me apetecen velas, quizás algún incienso, rego retjem, un buen libro, una cena auténtica y uno de aquellos abrazos. Hay sentimientos muy complejos y formas muy sencillas de hacer realidad pequeños deseos.

En realidad todo se resume en los símbolos, un lenguaje que me apasiona.

De hecho no entiendo muy bien como puede ser así. No me di cuenta de lo importantes que eran en nuestro día a día hasta que una vez con 16 años, leí un texto en clase de filosofía que me impactó, algo sobre lo que nunca antes había reflexionado. ¿Qué es un símbolo? ¿Qué es un ritual?

Desde entonces pienso con certeza que el símbolo es la forma sencilla de descubrir el significado de algo enorme, intrínseco, pero oculto a la vista a priori, y que solo quienes conocen el símbolo son capaces de ver cosas enormes en cosas muy sencillas.

Por ejemplo, no entendía lo que significaba rezar. No entendía lo que era la fe. Sin embargo, con el paso del tiempo, admito que tengo fe en muchas cosas. Y que hago ciertas cosas, que a priori no parece que tengan sentido, con la fe de que signifiquen algo, no en sentido religioso sino en el espiritual. La fe permite que nunca pierda la esperanza en seguir haciendo cosas que tengo que hacer y que muchas veces no entiendo. A veces no tienes más que eso, fe. Una creencia, una sensación que te marca, que te aconseja seguir en una dirección.

La vida se compone así de rituales y ritos dirigidos por una fe, y a la vez de una reacción a todas las fuerzas que luchan contra ello y todos los programas preestablecidos. Intención de justicia, de vivir en la virtud del equilibrio entre tormentas. Y para ello no queda más que pequeños rituales; escuchar aquella canción que sugestiona y que recuerda que pase lo que pase todo está bien al final, y si no está bien, es que no es el final.
" Sed aequam memento rebus in arduis servare mentem "