jueves, 4 de octubre de 2012

Verle las orejas al lobo

Érase una vez un pequeño pastor que se pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando sus ovejas y, como muchas veces se aburría mientras las veía pastar, pensaba cosas que hacer para divertirse.

Un día, decidió que sería buena idea divertirse a costa de la gente del pueblo que había por allí cerca. Se acercó y empezó a gritar:

- Socorro! El lobo! Que viene el lobo!

La gente del pueblo cogió lo que tenía a mano y corriendo fueron a auxiliar al pobre pastorcito que pedía auxilio, pero cuando llegaron, descubrieron que todo había sido una broma pesada del pastor. Y se enfadaron.

1 comentario:

Enigma dijo...

Cómo se acabará con los mentirosos¿? Existirá alguna experiencia humana que trasforme a un mentiroso en un ser veraz y respetable?

" Sed aequam memento rebus in arduis servare mentem "