Es fácil estudiar una oposición. Si se quiere y se sabe hacer.
Consiste en centrar los objetivos en tan solo una dirección, evitar que nada ni
nadie haga que eso cambie. Es muy importante determinar las horas de estudio
que se van a dedicar al día, cuáles van a ser las prioridades y cuándo los
descansos. De forma que, si eres una persona metódica y rigurosa con objetivos
claros, nada tendría que interrumpir ese crecimiento diario, ni siquiera la
suerte.
Pongámonos en otro caso. Digamos que la oposición es la
salida fácil, la respuesta impuesta, el resultado de una inercia social mal
definida. Y si por cualquier motivo se
opta por otras opciones, esta alternativa se ve como fracaso. Cuando no se
contempla otra cosa, cualquier objetivo que se aleje al implantado socialmente
parece un error. Así que todos estamos
opositando. Ensayo-error.
Durante estos meses de preparación del MIR me he dado cuenta
de muchas cosas. Una de las más importantes es que las cosas que no se quieren
no se consiguen, por definición. Si tu lucha no doblega al enemigo caes en
batalla. Y esto es una guerra. Mis objetivos fueron sencillos, conformistas y
superficiales: estudia lo que puedas y consigue lo que te den. Sin embargo, sin
una actitud de superación no se crece. Es decir, hacer un simulacro de examen
sin ganas y de cualquier forma porque aparece en el calendario no es luchar por
un objetivo; ni siquiera el resultado puede ser representativo. De manera que
continuar en el camino puede ser contraproducente, el estancamiento compara e
infravalora.
A menos de un mes del examen veo con perspectiva. Me
pregunto qué busco realmente, por qué estoy luchando. Y la entrada en el nuevo
año, me parece la mejor ocasión para recapacitar sobre lo que hago. Si cumpliese
este horario a raja tabla todo iría sobre ruedas.
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Despertarse: 7.30 h
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Horario de trabajo: 8.30-14 h y 16.15-20.45 h
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Cuando no se hayan logrado los objetivos de
estudio del día continuar 22.30-24 h
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Corrección de simulacros: 13-14 h
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Descansos: 11-11.30 y 18-18.30 y a partir de
20.45 h
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Deporte: 2 o 3 veces por semana, tras el estudio.
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Sábados: clases/programa de estudio/simulacros
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Domingos: descanso
Inconvenientes de vivir con tus padres:
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Horarios definidos por los demás
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Dificultades para estudiar en casa y para salir
a la biblioteca
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Problemas de disponibilidad de coches
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Acontecimientos familiares y vacacionales
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Problemas ajenos al estudio
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Distracciones constantes
A diferencia de eso, mis horarios han sido marcados por un montón de cosas ajenas al estudio. Básicamente, haciendo lo que me ha dado la gana cuando me ha dado la gana. Despertarme según lo cansada que estuviera, el deporte cuando me apetecía, periodos de convalecencia por gripes, descansos según el día. Días de estudio y días de absoluta procrastinación.
Con ello he llegado a la conclusión de la necesidad de tomarse las cosas en serio cuando hay un objetivo claro. Si el objetivo no es claro, no tiene sentido esa lucha, porque solo es dejar pasar el tiempo, evitar que llegue el momento, sabiendo en realidad que así no se va a llegar nunca. Cuando las cosas no aparecen claras en la cabeza hay que hacerlas claras, buscar alternativas, recapacitar sobre los objetivos y pararse a pensar lo que se está buscando.
Estoy segura de que todo sería mucho más fácil si dejáramos de hacer lo que se espera de nosotros y empezáramos a pensar en cuáles son nuestros verdaderos objetivos en la vida, qué es lo que realmente nos hace felices. Así que me paro y me pregunto. ¿Qué me haría ahora realmente feliz? ¿Cómo podría enfocar las cosas en esa dirección y ganarme la vida? Creo que para descubrirlo voy a pasar unas semanas en Alemania, buscar nuevas experiencias, movilizar un poco el alemán y echar algunos curriculums. Nunca se sabe dónde puede estar tu futuro, pero desde luego no se me ocurre mejor sitio para empezar a buscarlo :)
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