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(pasan las horas delante de hojas garabateadas…)
Musa - ¿qué ocurre? ¿Sigues sin poderte concentrar?
Escritor - Sigo sin entender, estoy esperando
Musa -¿A qué esperas? ¿crees que eso vale para algo?
Escritor - De verdad que no lo sé, dime qué puedo hacer…
Musa - Está claro que no puedes seguir así… ¿Sabes lo que opino? Que tienes que empezar a pensar en ti mismo, ser realista y luchar por lo que quieres pero tienes que saber lo que te conviene.
Escritor- ¿crees que ella no me conviene?
Musa - Ella sabe que no, pero eso no es lo más importante; el amor sin embargo…
Escritor - Entonces, ¿quieres decir que ella no me quiere?
Musa - Ella te quiere, pero a su manera, de la misma forma que siempre lo ha hecho. La estoy viendo en este momento y te adora, te aprecia muchísimo. Lo que más siente es no poder estar a tu lado, no poder levantarte cuando caigas, ella quiere estar ahí porque te quiere.
Escritor - …pero no como yo la quiero a ella
Musa - ¿Por qué no?
Escritor - Si hubiera sido así, yo no estaría aquí enclavado, olvidado, escribiendo palabras banales. Si todo hubiera sido de otra forma quizás…
Musa - ¿Quizás qué? Tú no has hecho nada mal, tú no has fallado en nada, no has perdido ninguna batalla; no había ninguna batalla que ganar. No deberías sentirte mal por eso. A veces hay cosas que no podemos cambiar por mucho que lo deseamos, pero tenemos que aprender a valorar lo que tenemos, a saber su precio real. Y tener la mente clara en los momentos difíciles.
Escritor - Siento como si hubiera perdido lo que anhelaba
Musa - No seas tonto, no has perdido nada. Ella solo dará pasos firmes cuando este segura de ello, y no puede hacer nada por cambiar lo que siente. Respeta la amistad que te presta porque es sincera y verdadera. Si no quieres, nunca la perderás.
Escritor - Estoy confuso, ¿qué puedo hacer si no puedo aspirar a lo que quiero? ¿Quedarme con los brazos cruzados?
Musa - Así te hundirás y tú eres fuerte. Nunca olvides quién eres. Yo te puedo inspirar un tiempo. Me quedaré a tu lado hasta que dejes de necesitarme. Te ofreceré compañía y te daré voz. Te daré el calor que necesitas para el frío de invierno arropándote cada noche con mis sábanas de seda. Te ofrezco también un corazón lleno ilusión y esperanza. Te regalaré un sueño cada atardecer y te dedicaré nuevos versos por las noches, mientras duermes. Voy a hacer que encuentres tu camino.
Escritor - ¿Cómo sé que no me estás engañando?
Musa - Tu intuición no te está fallando, sabes que eres grande. Yo solo te ayudaré a conseguirlo. Me gustan las ideas que defiendes, porque lo haces de corazón. Así que toma mi mano, por que yo seré tu guía y aliada en este sendero de libertad.
Escritor: ¿y cuándo seré libre?
Musa - Cuando tu corazón este preparado ¿Sabes una cosa? Todos los finales acaban bien, y si no están bien es que no es el final, solo tienes que encontrar tu cuento de hadas. Una tormenta no dura toda la noche, ms dijeron una vez. Pero ya es tarde mi pequeño aprendiz, deberías descansar…
(La Musa abre una bolsita y saca de ella unos polvos dorados que deja caer hábilmente sobre el Escritor. Éste cae sumido en un profundo sueño. Mientras descansa, la Musa recoge sus papeles y los sustituye por unos nuevos.)
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