"Aquel hombre era invisible pero nadie se percató de ello"
El mal es ruidoso, gusta del escándalo, es amigo de la murmuración y el chismorreo. Se presenta con gran aparato y espectáculo, exhibe la intimidad, explora las miserias del corazón humano, se queja, ensucia, es llamativo y busca centrar la atención porque es egoista, se hace propaganda fascinante porque es sobervio; sin embargo, es superficial, breve y efímero. Del mal no queda nada.
El bien no hace ruido, pasa desaparecibido como la levadura en la masa, lo hace todo por amor, no persigue el agradecimiento por eso actúa en el silencio, escondiéndose para que nadie se sienta en deuda; cuida los detalles pequeños, que no vevían muchos a simple vista pero que son capaces de iluminar con una luz apacible donde es agradable estar y vivir.
Hay muchos hombres y mujeres invisibles. Se sacrifican para dar lo que no tienen, renuncian a ambiciones personales por algo más importante, saben ceder y te hacen creer que es porque tienes razón, nunca se quejan, nunca se sienten agraviados, siempre disculpan, nunca parecen tener problemas. No obtienen el reconocimiento de los demás, tampoco lo persiguen, pero se alegran de los éxitos de los otros. De manera oculta, hacen la vida agradable a los demás. y, sin que se den cuenta nos hacen ser mejores.

A mi maestro, por ayudarme a pensar
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