Los buenos recuerdos nunca se olvidan. Ni el tiempo los borra.
Te acuerdas aquel Halloween en el que nos disfrazamos de animadoras...siniestras? xD de las rutas nocturnas por lugares ocultos y prohibidos? de los litros acompañados de los tangas de leopardo con mil y un usos? O de las tardes de abuelas tejedoras en tu casa?
Cada cosa que pasó es una sonrisa que recuerdo a tu lado. Todo desde tus ojos era mucho más sencillo, porque sabías restarle importancia a las cosas más difíciles de llevar. Decidido, atrevido, divertido, con un pensamiento lateral no, en parábolas, comprensivo, peculiar cuanto menos, y especial cuanto más, trabajador, responsable y con las ideas siempre claras e inamovibles. Cada vez que dudé o estaba triste tú me diste la fuerza para continuar, o la decisión para actuar o la chispa para hacer de algo serio una curiosidad muy práctica. Cuando quisimos desconectar, estabas, cuando no queríamos salir también. Ahora sí, cuando quisimos ir al gimnasio (segunda parte), despareciste a los dos días. Tu compañía siempre las valorábamos. Conseguiste algo que ninguno de nosotros ha logrado hacer, que todo el mundo le quiera.
Te acuerdas del pollo al curry? o del curry al pollo? digo yo que sí, porque estuviste una semana entera acompañando cada plato con curry, hasta llegar al bocadillo íntegro de salsa de curry xD. Y las noches improvisadas de fiesta? “Oye, hoy me apetece salir, y a ti? a mí también, pues no se hable más y convirtamos este café en un litro de cerveza” y acabar en una casa de quien fuera bebiendo y riéndonos de las chorradas más divertidas mientras le dábamos la vuelta a la realidad, pre inter y posterasmus.
Me acuerdo de las sesiones cube 1 cube 2 y cube 3 y de acabar con las cabezas trastocadas y con ganas de ver zombies nazis en la siguiente sesión. O mejor aún de tu sofá absorbente, donde dicho sea de paso, la mejor siesta que recuerdo. Días de piscina veraniega por aquí y por allá. Tardes de asentamiento en Anaya junto al red burnt soleado y tooodas sus combinaciones. O las cervezas en temporada de exámenes allí mismo, para que nos refrescaran, nunca mejor dicho, la garganta, la cabeza y el espíritu. Seguro que te acuerdas tan bien como yo de la noche de Beatle Juice, Lidia y la científica loca. Pero seguro que jamás olvidarás la noche que hicimos la bola humana y rodamos sobre la nieve Vaguada abajo.
Pero a esta pequeña parte de recuerdos aislados le podemos sumar una buena dosis de días estupendos de compañía, risas, diversiones y perversiones, oscuridades, luces y guirnaldas, fiestas, estudios enclaustrados en bibliotecas, idiomas indomables, cuestiones inabarcables, enigmas, ganas de innovar o hacer de lo común algo mágico.
Me da igual por donde cogerlo. Tú eres y seguirás siendo especial para nosotros. Y nunca te olvidaremos.
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