sábado, 10 de diciembre de 2011

Cuando un amigo se va


Los buenos recuerdos nunca se olvidan. Ni el tiempo los borra.

Te acuerdas aquel Halloween en el que nos disfrazamos de animadoras...siniestras? xD de las rutas nocturnas por lugares ocultos y prohibidos? de los litros acompañados de los tangas de leopardo con mil y un usos? O de las tardes de abuelas tejedoras en tu casa?

Cada cosa que pasó es una sonrisa que recuerdo a tu lado. Todo desde tus ojos era mucho más sencillo, porque sabías restarle importancia a las cosas más difíciles de llevar. Decidido, atrevido, divertido, con un pensamiento lateral no, en parábolas, comprensivo, peculiar cuanto menos, y especial cuanto más, trabajador, responsable y con las ideas siempre claras e inamovibles. Cada vez que dudé o estaba triste tú me diste la fuerza para continuar, o la decisión para actuar o la chispa para hacer de algo serio una curiosidad muy práctica. Cuando quisimos desconectar, estabas, cuando no queríamos salir también. Ahora sí, cuando quisimos ir al gimnasio (segunda parte), despareciste a los dos días. Tu compañía siempre las valorábamos. Conseguiste algo que ninguno de nosotros ha logrado hacer, que todo el mundo le quiera.

Te acuerdas del pollo al curry? o del curry al pollo? digo yo que sí, porque estuviste una semana entera acompañando cada plato con curry, hasta llegar al bocadillo íntegro de salsa de curry xD. Y las noches improvisadas de fiesta? “Oye, hoy me apetece salir, y a ti? a mí también, pues no se hable más y convirtamos este café en un litro de cerveza” y acabar en una casa de quien fuera bebiendo y riéndonos de las chorradas más divertidas mientras le dábamos la vuelta a la realidad, pre inter y posterasmus.

Me acuerdo de las sesiones cube 1 cube 2 y cube 3 y de acabar con las cabezas trastocadas y con ganas de ver zombies nazis en la siguiente sesión. O mejor aún de tu sofá absorbente, donde dicho sea de paso, la mejor siesta que recuerdo. Días de piscina veraniega por aquí y por allá. Tardes de asentamiento en Anaya junto al red burnt soleado y tooodas sus combinaciones. O las cervezas en temporada de exámenes allí mismo, para que nos refrescaran, nunca mejor dicho, la garganta, la cabeza y el espíritu. Seguro que te acuerdas tan bien como yo de la noche de Beatle Juice, Lidia y la científica loca. Pero seguro que jamás olvidarás la noche que hicimos la bola humana y rodamos sobre la nieve Vaguada abajo.

Pero a esta pequeña parte de recuerdos aislados le podemos sumar una buena dosis de días estupendos de compañía, risas, diversiones y perversiones, oscuridades, luces y guirnaldas, fiestas, estudios enclaustrados en bibliotecas, idiomas indomables, cuestiones inabarcables, enigmas, ganas de innovar o hacer de lo común algo mágico.

Me da igual por donde cogerlo. Tú eres y seguirás siendo especial para nosotros. Y nunca te olvidaremos.

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" Sed aequam memento rebus in arduis servare mentem "